lunes, 8 de febrero de 2010

este blog se ha mudado de dirección, como ya anuncio aquí al ladito.

la autora también se ha mudado de dirección, de ciudad y de vida. rescaté algunas de las cosas que había publicado antes, pero a falta de tiempo y disciplina las entradas quedaron en desorden, no hagan mucho caso.

borrón y cuenta nueva




ahora que vuelvo, me doy cuenta que casi es invierno. habrá que cerrar las ventanas y quitar el polvo.





...y todavía siguen cayendo.





en cambio, una puerta es tantas cosas. cuando está cerrada, (...) es la clausura, la prohibición, el silencio, la rabia. si se abriera (no para un recreo, o para un trabajo, o para una sanción, que son otras formas de estar cerrada, sino para el mundo)

sería la recuperación de la realidad, de la gente querida, de las calles, de los sabores, de los olores, de los sonidos, de las imágenes y el tacto de ser libre.

fragmento de primavera con una esquina rota, de mario benedetti.





si bien ya era sabido que los elefantes son superiores al hombre en lo que a agarrar cosas con la nariz se refiere, ahora parece que también nos ganan en aritmética.

efectivamente, paso demasiado tiempo viendo cosas en internet.

cuando nací, mi padre emocionado como todo primerizo, compró el libro como enseñar a leer a su bebé. no lo logró hasta que yo tenía tres años, con la ayuda de los recién adquiridos conocimientos pedagógicos de mi madre. yo era su conejillo de indias. aún cuando ya sabía leer, prefería que la mamá me leyera los cuentos, porque en mi menté aún no existían las voces que ella solía fingir para aderezar los diálogos de los personajes.
no recuerdo en qué momento las voces llenaron mi cabeza y me fue entonces imposible dejar de leer. la mamá compró montones de cuentos, entonces empecé a hacer amigos cocodrilos, a conocer los procesos de transformación de la industria en sencillas ilustraciones y unas cuantas líneas. el gordo cumplía puntualmente con la tarea de llevarnos cada lunes las historietas que se publicaban, de modo que me aficioné a los personajes de disney, ricky ricón, la pequeña lulú, archie, pero jamás a gasparín el fantasma amistoso, no lo soportaba.
luego fui dejando los libros con ilustraciones, para empezar a leer páginas completas de puras letras. aunque aún hoy me hipnotizan los libros de cuentos para niños. creo que mi primera novela fue mujercitas, me enamoré de la historia y pedía con toda el alma que el bebé que estaba por nacer fuera niña, para así reproducir la trama en mi propia casa. el problema fue cuando terminé de leerlo y decidí que amy la ultima hermana, era una terrible persona, de modo que cuando nació mi hermano con sonrisa de sol, no hubo ningún problema.
mi madre siempre supervisó mis lecturas y los libros que yo todavía no podía leer, se encontraban en los estantes más altos o escondidos en algún otro lugar. los amigos de mis padres me regalaban libros en ocasiones espaciales O.o! mis amigas no podían entenderlo, pero se sorprendían al darse cuenta que los tomos de las enciclopedias también servían para hacer las casitas de las barbies.
un día, cuando tenía como ocho años, tomé de la biblioteca de la escuela la versión traducida al ezzpañol de a brave new world. lo leí todito. no recuerdo mucho la historia pero si una parte, que cambió mi mundo por completo. el protagonista se encuentra con una mujer que quiere seducirlo, de modo que se quita toda la ropa excepto sus calcetas y una boina. después de eso ambos se quisieron mucho más. yo no entendía porque había que quitarse la ropa para quererse. empezaron las preguntas. la mamá me dio entonces otro libro, que explicaba la verdad de toooodas las cosas que acosaban a mi mente, al menos en ese momento. me dejó que lo leyera y luego contestó a todas mis incredulidades. ¿en serio mamá? ¿así se hace? creo que a partir de entonces se acabó la censura literaria. yo me sentía muy feliz cuando iba a la escuela de monjas y sabía la verdad. aún asi, no entraba en discusiones con los otros niños, porque mi mamá me dijo que cada padre debía decírselo a su hijo. luego me enteré de que eso no ocurría en todos los casos.
mis primeros años de lectora no me trajeron beneficios escolares. mientras mis compañeros aprendían a leer en la primaria yo me aburría muchísimo. durante el recreo, todos se movían mucho y hablaban muy alto, la escuela siempre me intimidó. en la secundaria escondía mis libros detrás de los de texto aprobados por la institución, para hacerles creer que leía eso en vez de sinhué el egipcio. en general, siempre tuve que esconder mis libros para que no se rieran tanto de mi. desistí por completo de mi labor de promotora infantil de la lectura, cuando mis amigas empezaron a decirme que era una rata de biblioteca, y bueno la idea no me disgustaba tanto, ya usaba lentes, pero no había ninguna biblioteca decente en los alrededores.
entonces, escondí todos mis libros y dije que eran de mi mamá. compré montones de revistas de moda y de chicos guapos, recorté a los más guapos y los pegué en los muros de mi cuarto. me volví rebelde y me peleaba con los profesores. empecé a usar lentes de contacto. me corrieron de la escuela. tuve que ir a otra donde no había monjas y los alumnos eran delincuentes juveniles en potencia. me aburrí otra vez y empecé a comprar libros compulsivamente. a la fregada todos, sigo leyendo como poseída.
los libros no me han hecho más interesante, ni más rica y vaya que no me han hecho popular. me han hecho feliz. simple.



mientras leía el post de acantilado se me ocurrió copiarle la idea, quien a su vez se la copió a michéle petit y... así sucesivamente.





estrés. miedo. expectativas. cansancio. bruto. tesis. escuela. mono. tapalpa. cronopio. oficina. risas. losdos. mudanza. el gordo. lospájaros. imer. dudas. cambio. disparos. vestidoazul. luces. nacho. leer. maní. df. pani. guadalajara. pacheco. molletes. arquitectura. gonzálezlobo. viajar. atardeceres. lamamá. decisiones. boris. dormir. frío. pankesho. lágrimas. vivir. seguir. dinero. plural... dosmilnueve.feliz!

14.02.08. shiguagua.shiguagua. datos confiables arrojan que las ventas de chinola (1) blanca, se han disparado de un modo inusitado en los últimos días, es tal la demanda que los últimos clientes se han quedado sin la oportunidad de customizar los vidrios del auto del ser amado. la práctica es extremadamente efectiva ya que la persona dueña del auto en cuestión, se ve forzado a pensar en su pareja mínimo durante los siguientes tres días, mientras las líneas blancas se interponen en su visión ocasionando colisiones, atropellos y demás percances; sin mencionar el tiempo que la persona tendrá que pasar limpiando y tallando los cristales, a conciencia, pensando en el amor de su vida y en los lindos detalles que durante estas fechas, tienen los enamorados gracias a su enorme creatividad.



(1)producto para limpiar zapatos, que luego se queda en casa abandonado hasta otro ataque de amor cholesco, porque casi nadie tiene zapatos blancos... o hasta que alguien decido usarlo para anunciar que su auto se vende (antecedente directo de los modernos mensajes amorosos en los cristales).




la única manera en la que yo aceptaría un cristal lleno de misivas de amor seria ésta:



no me importaría en lo absoluto pasar horas tallando los corazones de mi nuevo jeep!!
son curiosas las basuritas que se nos van quedando dentro, los que se van, dejan vacíos que frecuentemente se llenan con lágrimas a la menor provocación


no puedo recordar cuándo fue, quizá mis ojos nunca han podido ver bien. pero yo no lo sabía. los números que la maestra escribía en el pizarrón, al copiarlos a mi cuaderno mágicamente se transformaban en otros. mis ojos me engañaban y la maestra me gritaba muy feo. un día llegaron unos doctores para checarnos la vista, pusieron una hoja con letras en la pared y yo solo fui capaz de ver una N enooorme. llamaron a mi papá inmediatamente, como si fuera una emergencia. había que ponerle lentes a esta niña.


empezé a preguntarme que había de malo con las estrellas. si el mundo no era como yo lo veía...


¿entonces cómo?


resultó que las imagenes tenían líneas que delimitaban los objetos, que no era necesario acercarse tanto a las cosas para conocerlas, que a las personas se les podía ver el rostro desde lejos.


a pesar de usar lentes, mi problema se fue agravando más y más, ahora veo realmente muy poco. pero sigo quitándome los plásticos de los ojos de vez en cuando para ignorar las figuras y ver manchas de colores. el problema es cuando empieza a oscurecer, cuando la luz, que es la que me hace ver colores se va. no veo casi nada cuando es de noche, empiezo a dudar, a caminar despacio y a tener miedo, mucho miedo de que la oscuridad llegue un día e invada mi mundo por completo.



veo, veo






¿qué ves?






hoy que había sol, decidimos declarar una tregua. era una paz que casi se convierte en reconciliación.
pero no. seguiremos luchando mañana o quizás pasado mañana.
ella me muestra argumentos y lógicas razones, yo no puedo oirlas a través de mis gritos de euforia.
algo pasará, no podemos seguir así por siempre.









nuuunca nunca, tires la toalla! que la consecuencia directa puede ser el nudismo o el fracaso... según la perspectiva.

no voy a sujetar tu mano ni mirarte con ojos anegados de lágrimas. no voy a pedir que regreses pronto, ni a decir, te esperaré. no diré que me harás falta, porque he decidido estar contigo. esto es más fuerte que una ausencia o dos presencias. la sola idea me hace temblar, aunque no pueda verla hecha realidad en un horizonte cercano.










el deseo de repartir mi vida en dos me asusta tanto que inmediatamente vuelvo a ser una. una que dirá adiós y volverá a volar en su propio cielo.












a veces, también soy otra, otra que se moriría de ganas por correr detrás de ti.

























la primavera se niega a llegar








me fui.
con cuidado y con lágrimas.
aprendiendo el camino de ida, para convertirlo en camino de vuelta.
en cuanto sea necesario.





















se empiezan a agolpar dentro de mi cabeza, creo que pronto lucharán por salir. ojalá existan los medios necesarios para ese entonces.











esta es la ciudad que dejé.


en el centro de la ciudad, el origen, hay un hombrecillo hecho quizás de bronce, con el dedo índice hacia abajo, como diciendo “aquí”, o diciendo “me duele el pie”, la historia suele ser poco precisa en estas cuestiones. al frente de semejante convicción, la catedral emerge, evocando nostálgica su antigua e impresionante presencia, ahora un poco sumergida entre muros rojos y volúmenes que intentan competir con su inicial protagonismo. el espacio vacío que marca el inicio de esta ciudad como ahora la conocemos, se encuentra llena de palomas y jubilados, unas recorren la plaza, otros se sientan en las bancas y miran pasar. la vida parece moverse a otra velocidad, a pesar del ruido y el caos vial que hay más allá del límite de la calle.
cuando se abandona el pequeño oasis que constituyen las antiguas plazas de nuestra ciudad, hay que enfrentarse al mar de automóviles que intentan llegar a tiempo a todos lados, siempre. en este punto hay que hacer uso de unas lineas blancas en el pavimento, cruzar sobre ellas supone un poco más de seguridad ante los conductores histéricos, siempre y cuando se haga en el tiempo indicado y regulado por los semáforos correspondientes. una cantidad cada vez mayor de personas se agolpa a uno y otro lado de la calle independencia, todos mirando de reojo las luces, una vez que del verde se ha pasado al rojo, los que van y los que vienen cruzan a toda velocidad, chocando y esquivando.
la velocidad aumenta repentinamente en la calle libertad, los autos no aparecen por ningún lado, pero son sustituidos por personas que te asaltan e intentan venderte un par de pilas o la salvación del alma, en tarjetitas con ilustraciones de santos, por cinco pesos o menos. la profusión de sonidos e imágenes genera una confusión que hay que ir asimilando a medida que se avanza por el largo corredor. de una u otra manera, se logra llegar al palacio de gobierno y su correspondiente plaza, cuatro corredores de convergen de los vértices al centro: un padre de la patria, a escala, trepado en un pedestal contemplando a lo lejos cómo su presencia antes dominante, se diluye hacia el ángel, que con su espada de láser, congrega a su alrededor un enorme espacio abierto. personas más parecidas a pequeñas hormigas, cruzan la plancha de concreto en todas direcciones, pero no se quedan. el sol abrasador y la falta de cualquier elemento que ayude a mitigar las inclemencias del clima, antes los llamaban árboles, ocasiona que la plaza sólo sea un enorme vacío que hay que atravesar para llegar a cierto destino.
el recorrido a través de la calle aldama muestra una imagen peculiar, durante el día los comercios otorgan un particular dinamismo a la forma en que se utilizan la calle y las banquetas. el pasito, centro importante de comercio popular, montones de botas vaqueras de colores y formas inverosímiles; todos te invitan a pasar, a comprar por veinte pesos menos lo mismo que había en el puesto anterior. si el camino continúa, la actividad y el bullicio van menguando, aparecen antiguas zonas residenciales e industriales, que hoy solo cobran vida por las noches. caminando por pequeñas y retorcidas calles, puede ser posible llegar al puente negro que ya no lo es más: atravesando deliberadamente el canal, anuncia que al final hay un espacio importante, el edificio de las avenas de chihuahua que muy pronto será derrumbado por abandono y falta de inversión.
los problemas urbanos son tapados con parches y la identidad se niega, en su lugar se hacen cirugías plásticas que nos hagan más parecidos al vecino del norte. habrá que guardar el presente, antes de que sea demolido.


hace unos días, volví a ver a una amiga que hacía prácticamente doce años que no veía. fué lindo, porque había toda una vida que contar. las cosas que me platicaba, de cierto modo iban dibujando escenas en mi mente que correspondían a películas de romance, pero de esos romances que son largos, muy largos. generalmente incluyen un escenario con agua: un lago y una barca, o un día de verano lluvioso... no sé, mientras ella hablaba yo imaginaba a un par de jóvenes corriendo por la campiña, jugueteando cariñosamente. sus historias todas, parecían inconclusas, porque claro que esas parejas son separadas por los problemas del mundo, pero acaban siempre reuniéndose en el asilo. soy una cursi.

pero soy una cursi que no cree que esas cosas me pasen a mí. son cosas que no salen de la pantalla, a excepción clara de mi amiga. si platico a alguien mi vida, creo muy probable que esa persona pueda formular imágenes de comedias ligeras gringas. no de las que hablan de sexo y adolescentes, no por favor! sino de las que intentan ser un poquitito más profundas. generalmente, hay una protagonista que tiene una vida poco o más o menos normal. con ligeros accidentes chuscos y dignos de contar en una cena con los amigos, pero no más. la conducta de la protagonista está ya muy establecida y no suele tener grandes variaciones. hasta que algo colisiona con este mundo en apariencia estable: suelen ser situaciones totalmente inesperadas, incluso negadas anteriormente por la misma protagonista, quién jamás imaginó que algo así le pasara justo a ella, justo en ese momento.

estas singulares colisiones, suelen ser precedidas por un momento de completo desastre. la protagonista se ve entonces, metida hasta las orejas en conflictos interiores y exteriores. normalmente, las películas se acaban cuando los implicados logran resolver sus inesperadas y nuevas situaciones, casi siempre de manera feliz. no sabemos nunca qué pasa después de las bodas, o los funerales o las huidas en yate, motocicleta, carro deportivo o cualquier otro automotor. los escritores tienen la delicadeza de no mencionarnos que hay otra colisión posterior que obliga a los protagonistas a vivir un nuevo conflicto que terminará luego en otro final.

pero bueno, si mi vida es una comedia.ligera.quizáromántica.gringa. ¿cuál es el género que representaría mejor a tu vida? si hay alguien que todavía tropieze por aquí, cuéntemelo todo!




lo que no deseas te resulta inalcanzable. eso es lo que significan aquí las palabras cerca y lejos. y tampoco basta con querer marcharse de un lugar. tienes que querer ir a otro. tienes que dejarte llevar por tus deseos.


[la historia interminable. michael ende.]

para esto estamos, para ayudarnos: yo con mi escoba, tu con tu carro.
[la vecina de 85 años que a veces barre la banqueta de mi casa.]

creo en el diseño como lenguaje, en las traducciones e interpretaciones como valiosas e imprescindibles repercursiones, en el poder de mis manos y en el de mis ideas en las manos de otros.
creo en el dialogo consensuado entre las formas en mi mente, entre la potencialidad del espacio y la rigidez de la materia en el mundo real.
creo en las infinitas posibilidades de la interacción de dos opuestos.
creo en el producto final como una limpia síntesis, resultado de un continuo devenir de sueños, necesidades y manipulaciones.
creo firmemente en mi postura como un collage en estricto orden, no aparente.

de por qué odio los días nublados



dos días, ni un solo rayo de sol, agua en todas partes... frio. otra vez afuera de la oficina, sin llaves, sentada en la incómoda silla verde de la cochera con los dedos de los pies congelados, la compu en las rodillas y de pronto... unas ganas enormes de ir al baño, soy afortunada porque controlo mis esfínteres de una manera prodigiosa pero, el sonido del agua me taladra la cabeza y no puedo más. ¿quién vive cerca... quién???!!! nadie contesta al teléfono, me subo al carro y manejo controlando la respiración, semáforo en rojo! un café!! vuelta en u, me estaciono, parece que la situación está ahora casi bajo control, bajo del carro y demonios! no traigo un peso.
buenas tardes señorita, aceptan tarjetas de crédito?... y tienen baño???! quiero un capuchino normal, del tamaño que sea, si 12 onzas está bien... oh mira! pay de guayaba... una rebanada por favor. pagar, pagar pagar!!! cincuenta y cuatro pesos por un baño, en donde el jabón líquido es aún más líquido porque está rebajado con agua.
ahora tengo un café, el segundo en menos de dos horas, sin popote para mover el azúcar que se ha ido al fondo, un pay de guayaba sin cuchara, ah pero cuantísima agua sigue cayendo. me duele la pancita.
si fueras capaz de ver el miedo que tengo dentro, podrías sentir el tirón constante que desde algún punto me jala hacia otro del que también desconozco su origen. tendrías que llorar un día y sentirte feliz al siguiente, buscarías un abrazo y en el momento exacto de sentir el contacto lo rechazarías.¿quieres salir corriendo ahora? antes de que sea viernes otra vez.

viernes, 5 de febrero de 2010

jueves, 4 de febrero de 2010




estas son unas hadas que hay por aquí. en principio son calvas, pero se roban el cabello de las personas, porque les gustan las largas y abundantes cabelleras, postizas claro.
justo ahora se están llevando mi cabello. lo pierdo a cada rato, primero se va uno y luego se van otros más. quiero que dejen de robárselo!!! a mi también me gustan las cabelleras largas y abundantes, pero naturales.










miércoles, 3 de febrero de 2010

me gusta will smith y la escena en su última película (totalmente innecesaria, pero grandiosamente admirable) de cuando sale haciendo ejercicio con el torso desnudo. me gustan las palomitas y comerlas y comerlas y comerlas hasta que mis labios se dañen por la sal. me gusta ir al cine y me encanta que el mostro se estremezca en cada escena escalofriante, apriete demasiado mi mano... me gusta sentirlo mas mío.

es pera en la playa
es difícil, si pudiera escribir tendría que decir que me siento ansiosa constantemente, que ayer me soñé en una puerta, con mi mochila y sin saber qué hacer. estoy ocupada la mayor parte del día, soy feliz porque tengo dos anillos en mis dedos: uno de plata y otro de acero inoxidable y cuando estoy nerviosa en vez de mirar a los ojos, los cambio de lugar una y otra vez hasta que quedan los dos en una sola mano, uno junto al otro y entonces los hago chocar y suenan. lloro con una extraña y nueva facilidad, y me encanta abrazarme al mostro y quedarme dormida… justo ahora tengo mucha hambre, pero solo tengo un billete que no es mío en la bolsa izquierda del pantalón, no se qué hacer.
y este hombre volvió

despierto en la mañana y huelo el delicioso aroma del café saliendo de mi cafetera automática, el sol baña las cortinas que me obligan a recorrerlas y disfrutar del hermoso aroma del mundo exterior en plena ebullición. me baño lenta y detalladamente, observo pequeños trozos de mi piel, la hidrato, jabón, agua y una suave toalla. el espejo me devuelve una extraña imagen, debo intentar reconocerme cada vez que lo hago y, no es que cambie demasiado, sino que me olvido con frecuencia. como el desayuno mientras sostengo un libro con la mano izquierda, luego camino con tranquilidad en una soleada calle… no puedo seguir mintiendo. nada de esto es mi vida hoy… lo siento, fue lindo imaginarlo.

nunca sé cómo despertarte, si te sacudo y respondes con un gemido, ¿he de insistir? tal vez el día que te obligo a enfrentar no superará a los sueños que abandonas. lo siento.
una pista de hielo y un grupo de bailarines practicando un danzón, mis patines dejando líneas sobre la blanca superficie mientras patino hacia atrás, al ritmo de la música, con una mano en la mía, bailando perfectamente danzón sobre hielo.
a tres años: ya no te escribo, no te veo y no te encuentro, precisamente porque no te busco. pero hoy me han preguntado por ti, el nombre en mi oído otra vez y esa imagen fija que guardo en negativo apareció. curiosidad. solo eso.
este polvo que el hombre barre de la banqueta a la calle es infinito y siempre el mismo. el mismo que el aire llevará un poco más lejos hasta las llantas y la piel de mi carro, que rehusa bañarse. Lo esparcirá así por la ciudad, marcando un poco mi camino de todos los días. obstinado en tener contacto con el hombre, se colará entre rendijas y puertas entreabiertas, lo exiliarán escobas y plumeros, volverá a la banqueta, donde otro hombre lo barrerá de nuevo hacia la calle.
me hundo en el abismo, si tu lo ordenas
me dejo llevar en los soporíferos brazos
si no duele, si no se siente
adormeciendo, sofocando
perdiendo, uno a uno
todos los amaneceres sin venir

pero hay ciertas cosas que callas
mientras conduces río abajo
mi humanidad diluida
me miras
clavas los inquietantes ojos tuyos
y me siembras una duda

no dices, por ejemplo
que ya no habré de tocar
ni su piel, ni la mía
apagarás para siempre
la lámpara blanca
y todas sus posibles reminiscencias

tampoco me has dicho
que no veré más otros ojos
cuando abra los míos
que el sol sale hasta entonces
dice la madre
quién encenderá entonces, el sol para ella

lo he decidido
si las olas
dejarán de llegar a la orilla
llevándose entre su sal
mis cosquillas granuladas
si el azul enorme
se limpiará de basuritas negras
cada tarde

ya no quiero escucharte
calla, cállate
deja de pedirlo
párate ahora
déjame aquí
que me aterra la sola idea
de volver a dudarlo.
Era inusitadamente liviana y se lo dijo, mientras levantaba en vilo todo su ser. –Eres suave y liviana, me gustaría sostenerte así para siempre-. Y daban vueltas juntos, bailando, jugueteando en una danza que nadie había hecho jamás. –Mira que la tarde es hermosa- dijo ella, dejándose acariciar lentamente
-No lo había notado, estaba demasiado ocupado observando los destellos de tu cuerpo- la hizo girar rápidamente, y por momentos parecía tener intenciones de dejarla caer por completo, al final la atrapó con delicadeza y cierto cariño.
-¿De verdad crees que soy bella?- preguntó un poco cohibida, mientras miraba en otra dirección.
-No lo sé realmente- y dejó de moverse por unos momentos, como pensando profundamente, -sólo sé que nunca había visto nada como tu, que me haces sentir una ternura inacabable, y que no siento deseo alguno de dejarte ir- comenzó a mecerla lentamente –si eso significa dejar de tocar tu tersa piel, no te soltaré- su voz sonaba totalmente convencida.
-Eres fuerte, pero tierno al mismo tiempo, y me encanta perderme en tu enorme ser, sentirme pequeñita entre tus movimientos, y realmente empiezo a creer que no me soltarás- dijo sonriendo
-Es verdad, no lo haré- declaró él, mientras la hacía dar tres piruetas, riendo a carcajadas. –Quiero tenerte siempre conmigo, por favor no te vayas-
-¿A dónde iría? De cualquier modo, no sé quién soy-

Y se quedó tan quieta y callada, viendo a lo lejos. Mientras él pensaba que su cuerpo podría confundirse fácilmente con el cielo del atardecer: ¿no sería un pedazo de él?, si pudiera tocarlo y compararlos, tal vez podría ayudarle. Pero ella no sabía cómo era, podía ver el cielo, más no a sí misma. –Tampoco sé cómo soy, dímelo tú- pidió ella mirándolo –Eres suave, como dije, liviana y me gusta sentirte así-
-entiendo, pero estoy tan confundida, que no puedo imaginar nada que se parezca a lo que cuentas, además solo me dices cómo te sientes conmigo, no me ayudas a descubrir quién soy-
-Como el cielo- dijo
-Pero soy pequeña- replicó ella
-Entonces solo un trozo-
-Me faltaría un pedazo, y curiosamente me siento completa. Aún más, empiezo a sentir que puedo abandonarme contigo, eres tan transparente que confío incluso, en tus bruscos movimientos, que se vuelven suaves en el instante siguiente. Quisiera perderme en ti, entre tus recovecos, que me sostengas para siempre-. Él la iba soltando poco a poco
-No, pero no podría siempre, eso es mucho tiempo, demasiado tiempo-su voz sonaba cada vez más llena de dudas.
-Pero ¿cómo? Si acabas de decirme que tú…-
-Si bueno, lo dije, pero creo que has entendido mal- la interrumpió él, -no puedo hacerlo así como lo pides, creo que te estás fiando demasiado de mí y no creo que eso sea bueno- hablaba ahora casi en un susurro –Siento que deberías dejarme un tiempo, hasta averiguar quién eres… no se…-

Ella parecía cada vez más rígida, ya no era fácil seguir jugando con su cuerpo y dejó de reír, junto con su risa se fue diluyendo la luz del sol, ocultándose entre las últimas montañas, lejísimos. –Suéltame- le dijo, -déjame ir-
-Pero, ¿a dónde irías?- pregunta titubeante
-Déjame bajar, por favor, suéltame, déjame allá abajo- pidió suplicante
-¿volverás?-
No contestó, se dejó caer callada y oscura, la noche se embebió de silencio, dejó de sentirse diminuta entre su anhelada inmensidad, para sentirse perdida, sola a la deriva. Ahora no era fácil moverse, y por más que lo intentaba la oscura red la atrapaba, no se encontraba, no se veía a sí misma y no veía a nadie más; así que se dejó llevar en un uniforme, lento, movimiento horizontal.

-Mira, una pluma roja-
-Qué linda- dijo ella, mientras él se la colocaba entre el cabello, detrás de la oreja. Y la llevó con ella, al viento.
Mi libro de cabecera está en el suelo, entro al baño y el otro está allá abajo, también. Si esto es una señal, solo puede serlo de que Diana se ha levantado tarde, que cuando eso sucede y debe llegar a la escuela, tira todo a su paso. Los levanto y acaricio, pido perdón por lo que sea que los haya puesto ahí. Pienso, camino y escucho, mientras camino por esta estrecha y soleada calle, debo detenerme en el semáforo, y ahí está, como si lo esperara. Entre dos señoras gordas, más alto que ninguno, oscuro en la sombra, yo casi atravieso la calle con el semáforo en verde. El corazón palpita tan a prisa que, dudo si no es mi cabeza la que está bombeando la sangre en esta ocasión. Tal vez es la falta de luz en su piel, o el exceso de sol que cae sobre mis ojos, el contraste no me deja entender. El semáforo aún no ha cambiado.

Diez pasos y uno arriba de la banqueta. Obsérvame. Curioso. Ríe. Me volteo. Mi mano en la bolsa. Dos pesos y cincuenta fuera del pantalón, ahora en mi mano. Mis ojos buscan un camión amarillo. Sus ojos en mi nuca. La urgencia de voltear y la necedad para no hacerlo. Está bien, solo un momento, pondré mis ojos en los suyos y regreso a la necedad. A esperar el camión. Ojos blancos, grandes, viendo a los míos. Dientes perfectos. Perspectiva agradable. No alcanzo a decidir si quiero quitarme los lentes oscuros. Ven. Acompáñame. Sígueme. Atraviésame. No dejes de mirar. Mis ojos no. Me volteo.

Un camión amarillo, no me iré. Acércate. Vamos. Háblame. Pregunta, que tengo y tienes dudas, seguro. No des vuelta. Camina. No muevo mi cabeza. Sus labios dicen y no entiendo, sonidos agradables que caen unos sobre otros como en una canción, me niego a quitarme esto del oído y darme cuenta que realmente no le entiendo. Quizá sea francés lo que el habla y no escucho. Amarillo al frente. Lo miro. Sonrío. No me quito los lentes. Me subo.

Movimiento, vibrante horizontal. Mi mano en un tubo. Tus ojos en la ventana deslizándose a la velocidad del camión, los míos siguiéndote. Enajenador el movimiento y las imágenes, que se deshacen en hilos, con tu rostro entre ellos, dejándote atrás.

Diana, he perdido al padre de mis hijos. ¿Dónde lo dejaste? En la parada de la ocampo. ¿Y tú? Pues aquí, pensando: ¿cuántas veces, en esta ciudad, volveré a encontrarme un negro en el camión?, oye, ¿tú tiraste mis libros?
"me veo muy prieto" dijo al ver la foto.
yo quisiera poder verlo durante más tiempo... mientras se pueda.
porque no soy imprescindible. porque mi autoridad es cuestionable. porque a veces mi persona y mi mente son difíciles de conseguir. porque me pierdo en mí misma y se me olvida lo que debo recordar. lo siento. mucho.
me coseré a tu ropa.me amarraré a las agujetas de tus zapatos.aprenderé a caminar al ritmo de tus pasos.trenzaré mi cabello con el tuyo.pasaré mis botones en tus ojales.haré que mis palabras aprendan a llenar tus silencios...no me iré de ti.no lo haré.

para abrilito.por la idea.

un beso. una vez.

estabas al teléfono, en la calle
me viste y esperé quieta
a que colgaras
cuatro hormigas recorrían mis manos
dejando cada una puntual
una cosquilla

me tomaste de la mano
y quitaste de ella un peso blanco
saltamos de la vía al canal
sin soltarnos o mirarnos

bajo una bondadosa luz pública
te acercaste de frente
mi cuerpo rígido
tu contacto húmedo, mis palabras
que callaron impedidas por tu boca

luego arrebaté la bolsa blanca
y por eso me acordé
esta crema de ahora es blanca
la revuelvo mientras veo tus ojos
que aún me gustan
asomándose tras el trago de café

vuelvo a sentir tus labios apretados
a los míos
mis pasos sobre la grava
alejándose rápido
y mi madre fija en la ventana
diciendo
¿fue eso un beso?
yo todavía no lo sé…
me gusta que no seas completamente suave, hurgar entre tu barba y encontrar ese espacio vacío, donde solo cabe la huella de mi dedo, que se detiene por un instante y luego sigue… mientras tus dedos me saben a risa, a pequeño escalofrío que recorre desde el punto de contacto hasta mi mano, que ahora ha dejado de buscar y se decide a encontrar la tuya. un dedo mío y uno tuyo, un movimiento tuyo y mi respuesta, te atrapo y detengo por un momento, al explorador de cinco dedos que se aferra a cada corriente de aire que exhalas, y mi cabeza se acomoda en tu pecho de madera, inestable, áspero, y mi cuerpo entero se contrae para guardar ese aroma que solo hoy tendrás, olvidaré que es falso, que ese no eres tú.

el mejor de mis mejores fotógrafos


su nombre es öguz pero no le gusta la g. nos comunicamos por imágenes, él habla muy poco inglés y yo muy poco turco. me gusta que tenga amigos imaginarios, como yo.

tengo un momento
justo ahora
y por casualidad, aquí,
podría envolverlo
enviártelo
para que lo descubras
en una fecha especial
digamos,
tu cumpleaños,
aunque siendo realistas
creo que te llegará por navidad.

es un paquete pequeñito
que no promete
como mi cariño
más de lo que puede ser
deja muy claro
su peso y condición
no es urgente o perecedero
simplemente
es, lo que es
hoy.

más, cuando abras la caja
se podrán escapar
dos o tres besos
de modo que
no los recuperarás ya.
los abrazos,
por naturaleza más lentos
y duraderos
permanecerán agazapados
hasta que decidas usarlos.
pero las palabras, esas
llegarán apenas
como susurros
borrosos,
incomprensibles.

demasiados son ya
los detalles a cuidar,
lo que has de saber y,
esto ya se me escapa,
empieza a diluirse
entre las manos,
es apenas un ratito
podría perderlo por completo.

ven,
que te lo daré,
ahora,
sin esperanzas mayores
o discusiones a futuro.
nunca he confiado
en la eficacia
de los servicios de mensajería