miércoles, 3 de febrero de 2010

un beso. una vez.

estabas al teléfono, en la calle
me viste y esperé quieta
a que colgaras
cuatro hormigas recorrían mis manos
dejando cada una puntual
una cosquilla

me tomaste de la mano
y quitaste de ella un peso blanco
saltamos de la vía al canal
sin soltarnos o mirarnos

bajo una bondadosa luz pública
te acercaste de frente
mi cuerpo rígido
tu contacto húmedo, mis palabras
que callaron impedidas por tu boca

luego arrebaté la bolsa blanca
y por eso me acordé
esta crema de ahora es blanca
la revuelvo mientras veo tus ojos
que aún me gustan
asomándose tras el trago de café

vuelvo a sentir tus labios apretados
a los míos
mis pasos sobre la grava
alejándose rápido
y mi madre fija en la ventana
diciendo
¿fue eso un beso?
yo todavía no lo sé…

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